martes, 18 de septiembre de 2018

A quién le pasó? Claudette Beal September 18, 2018 at 06:23PM


Colima Antiguo https://ift.tt/2OBrE4H A quién le pasó? Claudette Beal

"Hola Buenas tardes, quiero compartir con ustedes una foto del antiguo Mercado Municipal de Manzanillo 5 de Mayo, Antes del temblor del 95, como era antes. Ojalá la puedan publicar en la pagina, gracias. Saludos." José Oswaldo Flores Vázquez September 18, 2018 at 02:53PM


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"Arrieros somos, y en el camino andamos" Escultura en bronce del artista Gil Garea Imagen Fernando Álvarez Luján September 18, 2018 at 09:16AM


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lunes, 17 de septiembre de 2018

Más de 63 mil personas en la Vía Recreativa en sus primeros 6 meses. #ColimaBonita





+ Han sido 27 jornadas de convivencia ciudadana y de fomento a la salud física de la población. 

El Ayuntamiento de Colima, a través de su Dirección de Deportes, dio a conocer que en sus primeros seis meses, la Vía RecreActiva Colima ha contribuido a mejorar la convivencia ciudadana y la salud física de un total de  63 mil 489 usuarios a lo largo de 27 jornadas dominicales.

En ese sentido,  su titular Ricardo Nivel Mancilla Cárdenas, indicó que por primera vez en el municipio se ha puesto en marcha un esquema de promoción deportiva que actúa  bajo los lineamientos de la “Red de Ciclovías de las Américas”, con una extensión de 7 kilómetros.

Mencionó que este programa, “desde sus inicios tuvo el propósito de abrir un espacio  para la recreación, la actividad física y la cultura en el municipio, liberando así calles y avenidas de vehículos motorizados, con lo que se ha buscado promover la apropiación y ocupación inteligente de los espacios públicos”.

De esta manera, se mejora la convivencia ciudadana, la vida en familia y la salud física y mental de la población. También se ha provocado una derrama económica para 316 comercios, que han resultado impactados de forma positiva a lo largo de la ruta.

Buen provecho! He aquí los tradiciones tacos dorados de El Trébol... Alguien gusta? Claudette Beal September 17, 2018 at 04:21PM


Colima Antiguo https://ift.tt/2pdVnFC Buen provecho! He aquí los tradiciones tacos dorados de El Trébol... Alguien gusta? Claudette Beal

LA TRISTEZA DE LA PIEDRA LISA. Manuel Sánchez Silva. Viñetas de la Provincia. Atardecía. En la quietud de la hora, propicia a las evocaciones y a las confi dencias, la Piedra Lisa recortaba en el horizonte campirano su fi gura desperfi lada y tosca. A lo lejos, un grupo de conscriptos apachucados turbaba el silencio con los toques y redobles de clarines desafi nados y tambores operados bajo el lacio ramaje de los sabinos melancólicos. El paisaje, como una coqueta otoñal, se maquillaba con las policromías evanescentes del crepúsculo. —Estoy aburrida –comenzó diciendo la Piedra Lisa, entre dos bostezos–. Terriblemente aburrida. Hoy no han venido muchachos traviesos que me distraigan con su algarabía, ni enamorados que me diviertan con sus gestos desmayados y sus juramentos de azúcar candy. Ni siquiera seminaristas, que me hacen tanta gracia. —¿Por qué? –pregunté sorprendido. —¡Hombre!, por esa gravedad taciturna que los caracteriza y que contrasta con su edad. ¡Como si la alegría juvenil estuviera reñida con el estudio de la teología! Además, todos usan corbata, prenda anacrónica que apenas se concibe en “Mis Kikis”, que tan apegado es a las tradiciones de la indumentaria. ¿Usted conoce a Mis Kikis? —¡Cómo no voy a conocer a Enrique Schmidt! A veces también trae chaleco. —¡El mismo! –y volvió a bostezar. —Dígame una cosa, señora Piedra Lisa. ¿Qué edad tiene usted? Siempre me ha interesado ese detalle. ¡Las cosas que habrá visto...! —Oiga usted, no tengo la menor idea. He pasado tanto tiempo en este lugar, desempeñando a fuerza un papel que no me corresponde, que ya perdí la mayor parte de mis recuerdos. Además, tengo muy mala memoria. Una auténtica memoria de piedra. Tampoco podría decirle si soy de origen astral, venida en calidad de aerolito o simplemente un canto rodado. Sería mejor que le preguntara al profesor Aniceto Castellanos, que se ha especializado en cosas del pasado. Lo único que puedo asegurarle es que soy vieja, muy vieja. Mucho más aún que algunas “niñas viejas” que todavía se sienten casaderas. —Entonces, usted podría resolver una cuestión que ha apasionado a historiadores y literatos. ¿Cuándo se fundó Colima? Nunca han podido ponerse de acuerdo sobre la fecha exacta. —Ni se pondrán, porque a los hombres les gusta complicarse la existencia. Siempre quieren saber el por qué, el cuándo y el cómo de las cosas que no tienen importancia, desentendiéndose de las que son verdaderamente trascendentales. Yo no me acuerdo de lo que me pregunta. Ya le dije que tengo mala memoria, pero si supiera tampoco lo diría. ¿Para qué? —¿Cómo para qué? –protesté escandalizado–. Para precisar de una vez por todas algo tan importante como es el día en que se fundó nuestra ciudad. Hay una diferencia de 15 ó 20 años entre lo que aseguran nuestros hombres de estudio. —¡Palabras! Ustedes, los hombres, están enfermos de palabras. Hablan demasiado, por eso incurren en tantos errores y resultan insoportables. Dentro del infinito del tiempo, ¿qué signifi cación tienen 15 ó 20 años? ¿Qué benefi cio o malestar puede derivarse de que se determine o no semejante detalle? Nada gana la humanidad con saber que Roma fue fundada por Rómulo y Remo 753 años antes de Jesucristo y destruida por Nerón y Tigelino el 13 de julio del año 64. Un huevo que incuba o una semilla que germina tienen mayor importancia. —¡Un momento, por favor! ¿Cómo se entiende que usted recuerde cronología de la historia romana con la exactitud de un coleccionador de catástrofes y no sepa lo que presenció por sí misma? —Muy sencillo. Hace algunos días le escuché esos datos al profesor Macedo y el recuerdo está fresco. —¿El profesor Macedo daba alguna conferencia al aire libre, como Epicuro? —No. Hablaba solo. Parece que preparaba un discurso para después “improvisarlo”, como hacen todos los oradores espontáneos. —En fin, usted no sabe. —Ya le dije que no –y soltó el cuarto bostezo. Empezaba a caer la noche. A través de las sombras incipientes se advertían las siluetas de los conscriptos, que regresaban al cuartel en un desfi le fantasmagórico, y el follaje de los árboles adquiría proporciones absurdas. Un gran silencio nos envolvía. —Me parece que lo estoy defraudando –comentó la Piedra Lisa–, usted quería saber cosas que aparte de no recordarlas, me fastidia hablar de ellas. En cambio, hay un pasado reciente que me gusta evocar, porque lo considero como uno de los períodos más felices. Se vivía despacio, pero se vivía mejor. Me refi ero al último tercio del siglo pasado y a los primeros diez años del actual. ¡Qué tiempos aquellos! Recuerdo perfectamente las “tardeadas” que los colimotes celebraban en torno a mi mole, y las alegres “jamaicas o kermesses”, los inocentes y movidos juegos de estrado y todas aquellas diversiones ingenuas que hacían feliz a la gente de entonces. Los domingos eran los grandes días. Desde muy temprano empezaba a llegar a pie y a caballo una multitud de charritos pintorescos de ajustadas chaquetas, sombreros galoneados y pantalones como trabucos. Las señoritas venían en coches, chispas, calesas, landóes y carretelas, luciendo sus gráciles fi guras bajo enormes sombreros adornados con fl ores y con plumas de animales preciosos. Saltaban a tierra ágilmente, cimbrando su cintura de avispa y mostrando, al correr jubilosas, las botitas de charol y, acaso, un poco de torneada pantorrilla cubierta por media de popotillo. Bajo la vigilante mirada de las buenas mamás se organizaban los grupos juveniles, y mientras en unos se jugaba a las “Charadas animadas” y el “Júntate con dos”, en otros se contaba el argumento de “La gallina ciega”, del “Chin chun chan” y del “Anillo de hierro”, mientras allá se escuchaba el rasgueo de alguna guitarra llorona, acompañando las lánguidas canciones de Arcadio Zúñiga y Tejeda. Al pardear la tarde, los grupos se juntaban para la merienda de sabroso atole de tamarindo o de cascarilla, con tamales calientitos de pollo y de picadillo, incidente aprovechado como magnífico pretexto por las parejas de enamorados, para estrecharse las manos, cambiar miradas de almibarada ternura y decirse al oído las eternas tonterías: —¿Me quieres? —Te adoro, ¿y tú? —Yo más. —No. —Sí. —No, yo más.” La interrupción de algún familiar o amigo desconectaba el “switch” del idilio monosilábico, y los tórtolos seguían engulliendo su atole ya frío y natudo. —Créame usted –continuó diciendo la Piedra Lisa, que se había estado exaltando constantemente–, las gentes de ahora no saben divertirse. He notado que las mujeres pierden cada día algo de su feminidad, de su dulzura, de su condición esencial, asumiendo gestos y posturas masculinas. Fuman y beben con la misma naturalidad de un marino en puerto de desembarco, sostienen la igualdad de los derechos manejando un tractor con más facilidad que una aguja de bordar, ven a los hombres cara a cara, con cierta fijeza provocativa que tienen algo de impudor, y hablan de feminismo, de vanguardia, de sexto sentido, de tercera dimensión, de psicoanálisis, de socialismo y de materialismo histórico. De todo, menos de catecismo. Y los hombres... ¡Uf, los hombres! Muy inteligentes, muy cultos, muy engreídos por sus conquistas científi cas, pero perfectamente nulos para entender el verdadero sentido de la vida. Hace 50 años, para ir a México se empleaban de 20 a 25 días de incómoda y trepidante diligencia; ahora se hacen tres horas en avión. Entonces la gente moría de “dolor de costado”, hoy se practica la apendicectomía en ocho minutos y no se muere... mas que al que le toca. Hasta el descubrimiento de las sulfamidas y de la penicilina, las infecciones eran la antesala del camposanto, ahora los antibióticos permiten tomar impunemente hasta el agua de la llave. Estos éxitos han envanecido al hombre hasta convencerlo de que realmente es un ser superior. Y lo cree, no porque lo diga el Génesis, sino por que está seguro de su petulante talento. Ha dominado el aire, el mar y la tierra, y ha puesto a su servicio las fuerzas de la naturaleza. Pero ha perdido para siempre su sosiego, su tranquilidad y su esperanza. Con todo su poder se siente cada vez más indefenso, y con toda su fuerza resulta más débil que un niño desvalido. Para confi ar en sí, tiene que embriagarse; para reír, se ve precisado a recurrir a Cantinfl as; para experimentar caridad, tiene que perder su fortuna y empezar por tenerse piedad a sí mismo; para querer, tiene que buscar a la doble de Ingrid Bergman o de Rita Hayworth; y para llorar... ya no sabe llorar, ni aunque le extraigan un diente sin anestesia: el desarrollo de su inteligencia lo ha hecho suspicaz, egoísta, cauto, comodino y concupiscente; ha sacrificado en el altar de sus triunfos científicos, la alegría de sentir, dar, querer y vivir. Las últimas palabras pronunciadas por la Piedra Lisa las dijo con un tono tan bajo y lleno de congoja, que apenas me fueron perceptibles, gracias al silencio imperante. Se había hecho de noche y las estrellas cintilaban como diamantes engastados en un crespón de luto. El aire olía a mar lejano. —Me ha impresionado usted, señora –le dije todavía–, pero quisiera rogarle una última confidencia: ¿Por qué me decía usted al principio de nuestra conversación que estaba desempeñando un papel que no le correspondía? —Pues precisamente por lo que acabo de decirle. Fui feliz mientras se me consideró como un motivo decorativo de la ciudad, cuyos habitantes acostumbraban a venir en busca de solaz y distracción. Formaba parte de la tradición romántica de Colima. Decíase que el forastero que se “resbalara en la Piedra Lisa” ya no volvía a los patrios lares, pues se incorporaba a la vida colimota. Me endurecí y me hice vieja en medio de las costumbres lugareñas llenas de inquietud y de buena fe. Ahora me han abandonado. Las gentes actuales nunca tienen tiempo para nada. Ni para morirse a gusto. Estoy viviendo los años más desagradables de mi existencia milenaria y me siento horriblemente vieja y aburrida. De ves en cuando me visitan chiquillos mal educados, más duchos en apedrearse que en persignarse, nanas desaprensivas y cacahuateros propagadores de tifoidea. Pero las señoritas y los jóvenes nunca vienen. No tienen tiempo. Ellas están muy ocupadas jugando canasta uruguaya o hablando de feminismo y ellos se encuentran absorbidos por la vorágine de sus negocios, de sus ambiciones ilimitadas, de sus combinaciones económicas. O bien curándose la úlcera duodenal, que es el precio de la vida intensa y la marca del siglo... Cuando me despedí, las luciérnagas perforaban la obscuridad de la noche con sus palpitaciones luminosas. El viento musicaba los ramajes de los viejos sabinos y arriba, en la comba ennegrecida del cielo, la Cruz del Sur se elevaba imponente y fúlgida, sobre la ciudad enfebrecida por la vanidad de las mujeres y la ambición de los hombres. September 17, 2018 at 03:13PM


Colima Antiguo https://ift.tt/2pfeVt6 LA TRISTEZA DE LA PIEDRA LISA. Manuel Sánchez Silva. Viñetas de la Provincia. Atardecía. En la quietud de la hora, propicia a las evocaciones y a las confi dencias, la Piedra Lisa recortaba en el horizonte campirano su fi gura desperfi lada y tosca. A lo lejos, un grupo de conscriptos apachucados turbaba el silencio con los toques y redobles de clarines desafi nados y tambores operados bajo el lacio ramaje de los sabinos melancólicos. El paisaje, como una coqueta otoñal, se maquillaba con las policromías evanescentes del crepúsculo. —Estoy aburrida –comenzó diciendo la Piedra Lisa, entre dos bostezos–. Terriblemente aburrida. Hoy no han venido muchachos traviesos que me distraigan con su algarabía, ni enamorados que me diviertan con sus gestos desmayados y sus juramentos de azúcar candy. Ni siquiera seminaristas, que me hacen tanta gracia. —¿Por qué? –pregunté sorprendido. —¡Hombre!, por esa gravedad taciturna que los caracteriza y que contrasta con su edad. ¡Como si la alegría juvenil estuviera reñida con el estudio de la teología! Además, todos usan corbata, prenda anacrónica que apenas se concibe en “Mis Kikis”, que tan apegado es a las tradiciones de la indumentaria. ¿Usted conoce a Mis Kikis? —¡Cómo no voy a conocer a Enrique Schmidt! A veces también trae chaleco. —¡El mismo! –y volvió a bostezar. —Dígame una cosa, señora Piedra Lisa. ¿Qué edad tiene usted? Siempre me ha interesado ese detalle. ¡Las cosas que habrá visto...! —Oiga usted, no tengo la menor idea. He pasado tanto tiempo en este lugar, desempeñando a fuerza un papel que no me corresponde, que ya perdí la mayor parte de mis recuerdos. Además, tengo muy mala memoria. Una auténtica memoria de piedra. Tampoco podría decirle si soy de origen astral, venida en calidad de aerolito o simplemente un canto rodado. Sería mejor que le preguntara al profesor Aniceto Castellanos, que se ha especializado en cosas del pasado. Lo único que puedo asegurarle es que soy vieja, muy vieja. Mucho más aún que algunas “niñas viejas” que todavía se sienten casaderas. —Entonces, usted podría resolver una cuestión que ha apasionado a historiadores y literatos. ¿Cuándo se fundó Colima? Nunca han podido ponerse de acuerdo sobre la fecha exacta. —Ni se pondrán, porque a los hombres les gusta complicarse la existencia. Siempre quieren saber el por qué, el cuándo y el cómo de las cosas que no tienen importancia, desentendiéndose de las que son verdaderamente trascendentales. Yo no me acuerdo de lo que me pregunta. Ya le dije que tengo mala memoria, pero si supiera tampoco lo diría. ¿Para qué? —¿Cómo para qué? –protesté escandalizado–. Para precisar de una vez por todas algo tan importante como es el día en que se fundó nuestra ciudad. Hay una diferencia de 15 ó 20 años entre lo que aseguran nuestros hombres de estudio. —¡Palabras! Ustedes, los hombres, están enfermos de palabras. Hablan demasiado, por eso incurren en tantos errores y resultan insoportables. Dentro del infinito del tiempo, ¿qué signifi cación tienen 15 ó 20 años? ¿Qué benefi cio o malestar puede derivarse de que se determine o no semejante detalle? Nada gana la humanidad con saber que Roma fue fundada por Rómulo y Remo 753 años antes de Jesucristo y destruida por Nerón y Tigelino el 13 de julio del año 64. Un huevo que incuba o una semilla que germina tienen mayor importancia. —¡Un momento, por favor! ¿Cómo se entiende que usted recuerde cronología de la historia romana con la exactitud de un coleccionador de catástrofes y no sepa lo que presenció por sí misma? —Muy sencillo. Hace algunos días le escuché esos datos al profesor Macedo y el recuerdo está fresco. —¿El profesor Macedo daba alguna conferencia al aire libre, como Epicuro? —No. Hablaba solo. Parece que preparaba un discurso para después “improvisarlo”, como hacen todos los oradores espontáneos. —En fin, usted no sabe. —Ya le dije que no –y soltó el cuarto bostezo. Empezaba a caer la noche. A través de las sombras incipientes se advertían las siluetas de los conscriptos, que regresaban al cuartel en un desfi le fantasmagórico, y el follaje de los árboles adquiría proporciones absurdas. Un gran silencio nos envolvía. —Me parece que lo estoy defraudando –comentó la Piedra Lisa–, usted quería saber cosas que aparte de no recordarlas, me fastidia hablar de ellas. En cambio, hay un pasado reciente que me gusta evocar, porque lo considero como uno de los períodos más felices. Se vivía despacio, pero se vivía mejor. Me refi ero al último tercio del siglo pasado y a los primeros diez años del actual. ¡Qué tiempos aquellos! Recuerdo perfectamente las “tardeadas” que los colimotes celebraban en torno a mi mole, y las alegres “jamaicas o kermesses”, los inocentes y movidos juegos de estrado y todas aquellas diversiones ingenuas que hacían feliz a la gente de entonces. Los domingos eran los grandes días. Desde muy temprano empezaba a llegar a pie y a caballo una multitud de charritos pintorescos de ajustadas chaquetas, sombreros galoneados y pantalones como trabucos. Las señoritas venían en coches, chispas, calesas, landóes y carretelas, luciendo sus gráciles fi guras bajo enormes sombreros adornados con fl ores y con plumas de animales preciosos. Saltaban a tierra ágilmente, cimbrando su cintura de avispa y mostrando, al correr jubilosas, las botitas de charol y, acaso, un poco de torneada pantorrilla cubierta por media de popotillo. Bajo la vigilante mirada de las buenas mamás se organizaban los grupos juveniles, y mientras en unos se jugaba a las “Charadas animadas” y el “Júntate con dos”, en otros se contaba el argumento de “La gallina ciega”, del “Chin chun chan” y del “Anillo de hierro”, mientras allá se escuchaba el rasgueo de alguna guitarra llorona, acompañando las lánguidas canciones de Arcadio Zúñiga y Tejeda. Al pardear la tarde, los grupos se juntaban para la merienda de sabroso atole de tamarindo o de cascarilla, con tamales calientitos de pollo y de picadillo, incidente aprovechado como magnífico pretexto por las parejas de enamorados, para estrecharse las manos, cambiar miradas de almibarada ternura y decirse al oído las eternas tonterías: —¿Me quieres? —Te adoro, ¿y tú? —Yo más. —No. —Sí. —No, yo más.” La interrupción de algún familiar o amigo desconectaba el “switch” del idilio monosilábico, y los tórtolos seguían engulliendo su atole ya frío y natudo. —Créame usted –continuó diciendo la Piedra Lisa, que se había estado exaltando constantemente–, las gentes de ahora no saben divertirse. He notado que las mujeres pierden cada día algo de su feminidad, de su dulzura, de su condición esencial, asumiendo gestos y posturas masculinas. Fuman y beben con la misma naturalidad de un marino en puerto de desembarco, sostienen la igualdad de los derechos manejando un tractor con más facilidad que una aguja de bordar, ven a los hombres cara a cara, con cierta fijeza provocativa que tienen algo de impudor, y hablan de feminismo, de vanguardia, de sexto sentido, de tercera dimensión, de psicoanálisis, de socialismo y de materialismo histórico. De todo, menos de catecismo. Y los hombres... ¡Uf, los hombres! Muy inteligentes, muy cultos, muy engreídos por sus conquistas científi cas, pero perfectamente nulos para entender el verdadero sentido de la vida. Hace 50 años, para ir a México se empleaban de 20 a 25 días de incómoda y trepidante diligencia; ahora se hacen tres horas en avión. Entonces la gente moría de “dolor de costado”, hoy se practica la apendicectomía en ocho minutos y no se muere... mas que al que le toca. Hasta el descubrimiento de las sulfamidas y de la penicilina, las infecciones eran la antesala del camposanto, ahora los antibióticos permiten tomar impunemente hasta el agua de la llave. Estos éxitos han envanecido al hombre hasta convencerlo de que realmente es un ser superior. Y lo cree, no porque lo diga el Génesis, sino por que está seguro de su petulante talento. Ha dominado el aire, el mar y la tierra, y ha puesto a su servicio las fuerzas de la naturaleza. Pero ha perdido para siempre su sosiego, su tranquilidad y su esperanza. Con todo su poder se siente cada vez más indefenso, y con toda su fuerza resulta más débil que un niño desvalido. Para confi ar en sí, tiene que embriagarse; para reír, se ve precisado a recurrir a Cantinfl as; para experimentar caridad, tiene que perder su fortuna y empezar por tenerse piedad a sí mismo; para querer, tiene que buscar a la doble de Ingrid Bergman o de Rita Hayworth; y para llorar... ya no sabe llorar, ni aunque le extraigan un diente sin anestesia: el desarrollo de su inteligencia lo ha hecho suspicaz, egoísta, cauto, comodino y concupiscente; ha sacrificado en el altar de sus triunfos científicos, la alegría de sentir, dar, querer y vivir. Las últimas palabras pronunciadas por la Piedra Lisa las dijo con un tono tan bajo y lleno de congoja, que apenas me fueron perceptibles, gracias al silencio imperante. Se había hecho de noche y las estrellas cintilaban como diamantes engastados en un crespón de luto. El aire olía a mar lejano. —Me ha impresionado usted, señora –le dije todavía–, pero quisiera rogarle una última confidencia: ¿Por qué me decía usted al principio de nuestra conversación que estaba desempeñando un papel que no le correspondía? —Pues precisamente por lo que acabo de decirle. Fui feliz mientras se me consideró como un motivo decorativo de la ciudad, cuyos habitantes acostumbraban a venir en busca de solaz y distracción. Formaba parte de la tradición romántica de Colima. Decíase que el forastero que se “resbalara en la Piedra Lisa” ya no volvía a los patrios lares, pues se incorporaba a la vida colimota. Me endurecí y me hice vieja en medio de las costumbres lugareñas llenas de inquietud y de buena fe. Ahora me han abandonado. Las gentes actuales nunca tienen tiempo para nada. Ni para morirse a gusto. Estoy viviendo los años más desagradables de mi existencia milenaria y me siento horriblemente vieja y aburrida. De ves en cuando me visitan chiquillos mal educados, más duchos en apedrearse que en persignarse, nanas desaprensivas y cacahuateros propagadores de tifoidea. Pero las señoritas y los jóvenes nunca vienen. No tienen tiempo. Ellas están muy ocupadas jugando canasta uruguaya o hablando de feminismo y ellos se encuentran absorbidos por la vorágine de sus negocios, de sus ambiciones ilimitadas, de sus combinaciones económicas. O bien curándose la úlcera duodenal, que es el precio de la vida intensa y la marca del siglo... Cuando me despedí, las luciérnagas perforaban la obscuridad de la noche con sus palpitaciones luminosas. El viento musicaba los ramajes de los viejos sabinos y arriba, en la comba ennegrecida del cielo, la Cruz del Sur se elevaba imponente y fúlgida, sobre la ciudad enfebrecida por la vanidad de las mujeres y la ambición de los hombres.

Así se veía nuestra Ciudad de Colima al poco tiempo de su fundación en el actual sitio que ocupa. A la izquierda: Pintura de Gabriela Ulloa, portada del Libro: Un Censo, una historia de Margarita Nettel R. A la derecha: Ilustración SEP "segunda fundación de la Ciudad de Colima en las inmediaciones del Río Colima" September 17, 2018 at 02:00PM


Colima Antiguo https://ift.tt/2NkOfWj Así se veía nuestra Ciudad de Colima al poco tiempo de su fundación en el actual sitio que ocupa. A la izquierda: Pintura de Gabriela Ulloa, portada del Libro: Un Censo, una historia de Margarita Nettel R. A la derecha: Ilustración SEP "segunda fundación de la Ciudad de Colima en las inmediaciones del Río Colima"

Panteón de Colima. Adriana Alvz. September 17, 2018 at 12:15PM


Colima Antiguo https://ift.tt/2PIYVe6 Panteón de Colima. Adriana Alvz.

ESCUELA PRIMARIA FEDERAL TIPO “REPÚBLICA ARGENTINA” T.C. 70 AÑOS DE HISTORIA (1948-2018) La Esc. Prim. Fed. Tipo “República Argentina” fue fundada en el año de 1926 siendo Director Federal de Educación el Prof. Ramón Durán y fungiendo como primer director del plantel Don Eduardo Zarza. Su antiguo edificio estuvo ubicado en una casa adaptada para escuela en el costado norte del Jardín Núñez, donde antes se encontraba la Agencia Chevrolet y una farmacia y actualmente es ocupado por comercios. En un principio era llamada solamente escuela TIPO pero en el año de 1938, en honor de una de las hermanas Repúblicas del Continente, recibió la denominación de Escuela Federal Tipo “República Argentina”. En el año de 1946 se trasladó al local que ocupaba la Esc. Modelo “Benito Juárez” construido al sur del jardín Núñez y ahí permaneció hasta septiembre de 1948. El 15 de septiembre de 1948 se trasladó a su lugar actual, donde se construyó el edificio por el Comité Nacional de Construcción de Escuelas, con cooperación de los gobiernos federal y del estatal. El proyecto del edificio escolar fue elaborado por el Arquitecto Carlos Leduc y aprobado por el Departamento Técnico del Comité de Construcción de Escuelas, la obra fue llevada a cabo por el Ingeniero José A. Gordillo. La construcción se inició en septiembre de 1945 sobre una superficie de 5,456 metros cuadrados, con una inversión total de $450 000. 00 En el terrero que hoy ocupa la escuela “República Argentina” funcionó en la primera mitad del siglo pasado el convento de la Merced y por decreto del 5 de noviembre de 1859 el Lic. Miguel Contreras Medellín, Gobernador de Colima en esa época ordenó el establecimiento de un colegio civil, cuartel militar, hospital Civil, inspección general de la policía, cárcel para hombres y mujeres en 1941, finalmente se utilizó para la construcción de nuestra escuela con el edificio anterior. El gobernó federal donó el terreno al gobierno estatal siendo gobernador del estado el Gral. Pedro Torres Ortiz quien pasó la posesión del inmueble al municipio y fue hasta el año de 1982 cuando el municipio hace oficialmente la donación del mismo a la SEP. La inauguración del edificio de la Esc. Prim. Fed. Tipo “República Argentina” se verificó el 15 de septiembre de 1948 por el Lic. Manuel Gudiño, Gobernador Constitucional del Estado, con la asistencia de un enviado especial del Sr. Presidente de la República Lic. Miguel Alemán, fungiendo como presidente municipal el Prof. Lucas Huerta Dueñas. El director que recibió el nuevo edificio escolar fue el Prof. Salvador Pérez Mancilla. El edificio fue inaugurado antes de la fecha prevista debido a la abundante inscripción de ese ciclo escolar. Esta sería la escuela más grande del Estado en ese entonces, contaba de dos plantas con once aulas para un aproximado de 600 alumnos. Los directores que ha tenido la escuela desde la inauguración del nuevo edificio hasta la actualidad son los siguientes: • Prof. Salvador Pérez, quien recibió el edificio en septiembre de 1948. • Profra. Rosa Muñoz Duarte, 1948-1968. • Profra. Julia Silva Hernández, 1968-1971. • Prof. Miguel Carrillo Jiménez, 1971-1973. • Prof. Juan Pérez Barreda, 1973-octubre 2003. • Profra. Graciela Oliva Gómez, 2004-2005. • Prof. Modesto Masiel, 2005-octubre de 2008. • Prof. Luis Alfredo Carrillo Alcocer, octubre 2008-septiembre 2015. • Profra. Gabriela Baldivia, octubre 2015-0ctubre 2016. • Profra. Minerva Alcantar Flores, octubre de 2016- a la fecha actual. El terremoto del 21 de enero de 2003 dañó seriamente el edificio y se tomó el acuerdo de demolerla, siendo gobernador del estado Fernando Moreno Peña, presidente municipal Leoncio Morán Sánchez y secretario de educación del estado Carlos Flores Merlo. Se puso la primera piedra el 5 de Mayo de 2003 y fue inaugurado el nuevo edificio el 26 de Septiembre de 2003, siéndole entregada al Director Juan Pérez Barreda y pasando a los 6 días a la maestra Graciela Oliva Gómez. Los ingenieros y arquitectos se dieron a la tarea de construirla en un corto plazo y se cumplió la meta, la inversión total fue de 8 millones, 320 mil 47 pesos, beneficiando a una población educativa de 765 alumnos. El nuevo edificio comprendió la construcción de 12 aulas didácticas con mobiliario nuevo, dirección, centro de cómputo, aula de USAER, 2 bodegas de educación física, 2 bodegas de intendencia, baños. Actualmente la escuela “República Argentina” consta de 12 aulas, teniendo en el ciclo escolar 2018-2019 una inscripción de 312 alumnos atendidos por 12 maestros frente a grupo, un maestro de educación física, dos maestros de inglés, una maestra de educación artística, equipo de USAER, dos intendentes, subdirección y la dirección a cargo de la maestra Minerva Alcantar Flores. Durante su funcionamiento han pasado por sus aulas infinidad de alumnos de los cuales muchos han destacado en diversas actividades, también algunos maestros que han ejercido su profesión en este plantel han ocupado después puestos importantes en diferentes niveles de gobierno y administración pública, sería imposible mencionarlos a todos por lo que para evitar omisiones hacemos un reconocimiento para todos ellos. September 17, 2018 at 11:50AM


Colima Antiguo https://ift.tt/2pfMPOI ESCUELA PRIMARIA FEDERAL TIPO “REPÚBLICA ARGENTINA” T.C. 70 AÑOS DE HISTORIA (1948-2018) La Esc. Prim. Fed. Tipo “República Argentina” fue fundada en el año de 1926 siendo Director Federal de Educación el Prof. Ramón Durán y fungiendo como primer director del plantel Don Eduardo Zarza. Su antiguo edificio estuvo ubicado en una casa adaptada para escuela en el costado norte del Jardín Núñez, donde antes se encontraba la Agencia Chevrolet y una farmacia y actualmente es ocupado por comercios. En un principio era llamada solamente escuela TIPO pero en el año de 1938, en honor de una de las hermanas Repúblicas del Continente, recibió la denominación de Escuela Federal Tipo “República Argentina”. En el año de 1946 se trasladó al local que ocupaba la Esc. Modelo “Benito Juárez” construido al sur del jardín Núñez y ahí permaneció hasta septiembre de 1948. El 15 de septiembre de 1948 se trasladó a su lugar actual, donde se construyó el edificio por el Comité Nacional de Construcción de Escuelas, con cooperación de los gobiernos federal y del estatal. El proyecto del edificio escolar fue elaborado por el Arquitecto Carlos Leduc y aprobado por el Departamento Técnico del Comité de Construcción de Escuelas, la obra fue llevada a cabo por el Ingeniero José A. Gordillo. La construcción se inició en septiembre de 1945 sobre una superficie de 5,456 metros cuadrados, con una inversión total de $450 000. 00 En el terrero que hoy ocupa la escuela “República Argentina” funcionó en la primera mitad del siglo pasado el convento de la Merced y por decreto del 5 de noviembre de 1859 el Lic. Miguel Contreras Medellín, Gobernador de Colima en esa época ordenó el establecimiento de un colegio civil, cuartel militar, hospital Civil, inspección general de la policía, cárcel para hombres y mujeres en 1941, finalmente se utilizó para la construcción de nuestra escuela con el edificio anterior. El gobernó federal donó el terreno al gobierno estatal siendo gobernador del estado el Gral. Pedro Torres Ortiz quien pasó la posesión del inmueble al municipio y fue hasta el año de 1982 cuando el municipio hace oficialmente la donación del mismo a la SEP. La inauguración del edificio de la Esc. Prim. Fed. Tipo “República Argentina” se verificó el 15 de septiembre de 1948 por el Lic. Manuel Gudiño, Gobernador Constitucional del Estado, con la asistencia de un enviado especial del Sr. Presidente de la República Lic. Miguel Alemán, fungiendo como presidente municipal el Prof. Lucas Huerta Dueñas. El director que recibió el nuevo edificio escolar fue el Prof. Salvador Pérez Mancilla. El edificio fue inaugurado antes de la fecha prevista debido a la abundante inscripción de ese ciclo escolar. Esta sería la escuela más grande del Estado en ese entonces, contaba de dos plantas con once aulas para un aproximado de 600 alumnos. Los directores que ha tenido la escuela desde la inauguración del nuevo edificio hasta la actualidad son los siguientes: • Prof. Salvador Pérez, quien recibió el edificio en septiembre de 1948. • Profra. Rosa Muñoz Duarte, 1948-1968. • Profra. Julia Silva Hernández, 1968-1971. • Prof. Miguel Carrillo Jiménez, 1971-1973. • Prof. Juan Pérez Barreda, 1973-octubre 2003. • Profra. Graciela Oliva Gómez, 2004-2005. • Prof. Modesto Masiel, 2005-octubre de 2008. • Prof. Luis Alfredo Carrillo Alcocer, octubre 2008-septiembre 2015. • Profra. Gabriela Baldivia, octubre 2015-0ctubre 2016. • Profra. Minerva Alcantar Flores, octubre de 2016- a la fecha actual. El terremoto del 21 de enero de 2003 dañó seriamente el edificio y se tomó el acuerdo de demolerla, siendo gobernador del estado Fernando Moreno Peña, presidente municipal Leoncio Morán Sánchez y secretario de educación del estado Carlos Flores Merlo. Se puso la primera piedra el 5 de Mayo de 2003 y fue inaugurado el nuevo edificio el 26 de Septiembre de 2003, siéndole entregada al Director Juan Pérez Barreda y pasando a los 6 días a la maestra Graciela Oliva Gómez. Los ingenieros y arquitectos se dieron a la tarea de construirla en un corto plazo y se cumplió la meta, la inversión total fue de 8 millones, 320 mil 47 pesos, beneficiando a una población educativa de 765 alumnos. El nuevo edificio comprendió la construcción de 12 aulas didácticas con mobiliario nuevo, dirección, centro de cómputo, aula de USAER, 2 bodegas de educación física, 2 bodegas de intendencia, baños. Actualmente la escuela “República Argentina” consta de 12 aulas, teniendo en el ciclo escolar 2018-2019 una inscripción de 312 alumnos atendidos por 12 maestros frente a grupo, un maestro de educación física, dos maestros de inglés, una maestra de educación artística, equipo de USAER, dos intendentes, subdirección y la dirección a cargo de la maestra Minerva Alcantar Flores. Durante su funcionamiento han pasado por sus aulas infinidad de alumnos de los cuales muchos han destacado en diversas actividades, también algunos maestros que han ejercido su profesión en este plantel han ocupado después puestos importantes en diferentes niveles de gobierno y administración pública, sería imposible mencionarlos a todos por lo que para evitar omisiones hacemos un reconocimiento para todos ellos.

Manzanillo, Colima. Ca. 1910. Calle "La Madrid" September 17, 2018 at 11:15AM


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