domingo, 20 de agosto de 2017

LEYENDA DE COMALA, COLIMA. Homero Adame. Yo trabajé como vigilante seis años en una de las haciendas allá donde están las lagunas El Calabozo y El Jabalí; son lagunas muy misteriosas adonde poca gente llega porque no están para el público como la laguna La María adonde usted puede llegar y ya hasta tienen cabañas para hospedarse –muy bonitas las cabañas. En la laguna del Calabozo la cosa está bastante fea, principalmente después de que oscurece. Muchas gentes que también han trabajado allá como vigilantes o como guaruras –tipos muy entrones que no le tienen miedo a nada, o al menos no le tienen miedo a los vivos– luego me han platicado que mejor renunciaron a sus chambas porque les entraba el miedo ahí en la laguna, o sea que se les aparecían cosas. Se habla de luces, bolitas de fuego, voces y fantasmas. A mí la verdad nunca me tocó ver nada y eso que muchas veces anduve yo por ahí solo en la noche. También muchas veces andaba yo por ahí con algún compañero y luego él me decía: “Mira, mira lo que está allá,” y yo miraba y miraba y no veía nada; o sea que hay gente que sí le toca ver cosas y a otra no ya mí nunca me tocó ver nada. Cuando yo andaba por eso rumbos en la noche sí se oían ruidos porque es común que se oigan ruidos en el monte, pero así cosas de espantos nada, nunca. Lo que la gente platica es más que nada que ven sombras en la noche de aparecidos, de gente que ha de haber muerto por ahí en la guerra cristera, o personas ahorcadas, o sea de aquellos que dejaron colgados en la guerra o, ya más reciente, de alguien que se ahogó en alguna otra época. August 20, 2017 at 11:39AM


Colima Antiguo http://ift.tt/2uV2oAF LEYENDA DE COMALA, COLIMA. Homero Adame. Yo trabajé como vigilante seis años en una de las haciendas allá donde están las lagunas El Calabozo y El Jabalí; son lagunas muy misteriosas adonde poca gente llega porque no están para el público como la laguna La María adonde usted puede llegar y ya hasta tienen cabañas para hospedarse –muy bonitas las cabañas. En la laguna del Calabozo la cosa está bastante fea, principalmente después de que oscurece. Muchas gentes que también han trabajado allá como vigilantes o como guaruras –tipos muy entrones que no le tienen miedo a nada, o al menos no le tienen miedo a los vivos– luego me han platicado que mejor renunciaron a sus chambas porque les entraba el miedo ahí en la laguna, o sea que se les aparecían cosas. Se habla de luces, bolitas de fuego, voces y fantasmas. A mí la verdad nunca me tocó ver nada y eso que muchas veces anduve yo por ahí solo en la noche. También muchas veces andaba yo por ahí con algún compañero y luego él me decía: “Mira, mira lo que está allá,” y yo miraba y miraba y no veía nada; o sea que hay gente que sí le toca ver cosas y a otra no ya mí nunca me tocó ver nada. Cuando yo andaba por eso rumbos en la noche sí se oían ruidos porque es común que se oigan ruidos en el monte, pero así cosas de espantos nada, nunca. Lo que la gente platica es más que nada que ven sombras en la noche de aparecidos, de gente que ha de haber muerto por ahí en la guerra cristera, o personas ahorcadas, o sea de aquellos que dejaron colgados en la guerra o, ya más reciente, de alguien que se ahogó en alguna otra época.

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Al desconocer el Sr. Carranza al gobierno de Victoriano Huerta Victoriano Huerta y lanzarse a la contienda armada para derrocar al usurpador, el país se vio ensangrentado por la más cruel de las revoluciones, pues aparte del Ejército Constitucionalista, que inspirado y dirigido por don Venustiano, peleaba por la reanudación del orden legal, simultáneamente surgieron el Villismo en el Norte y el Zapatismo en el Sur, impetuoso y desenfrenado el primero, como fuerza ciega del Destino y cauto pero sanguinario el segundo, como venganza premeditada. Dentro de esta pugna de caudillos que aparentemente unificaban sus esfuerzos en torno de una misma finalidad: la deposición de Huerta y la conquista de un bienestar social, cada uno veía con recelo y suspicacia las posibilidades de los otros hacia la detentación del poder absoluto y el recíproco celo entorpecía las actividades de la campaña que, de haberse realizado de común acuerdo, hubiera resultado más breve y menos costosa en hombres y en dinero. Dentro de ese panorama de violencia en el que se enmarcó el país durante los años de 1913 a 1916, Colima fue uno de los Estados menos perjudicados por la contienda. Como lugarteniente del famoso Centauro del Norte, General Francisco Villa, operaron por los rumbos de Ciudad Guzmán, Tamazula, Autlán y parte de los Altos de Jalisco, los Generales Pedro Zamora y José Bueno, que al frente de gruesos grupos rebeldes mantenían en constante desasosiego a las poblaciones de esa dilatada zona y, como prolongaciones de esos contingentes armadoa figuraron al Este y al Occidente de Colima dos célebres cabecillas: Luis Gutiérrez, denominado "El Chivo Encantado" y Vicente Alonso, más conocido por "El Indio Alonso", a cual más temidos por su ferocidad inexorable. EI Chivo Encantado merodeaba por las ex-haciendas de Salitrillos, El Tule y la Estrella y el Indio Alonso hizo de Juluapan y sus alrededores, su inaccesible Cuartel General. Cuando atacaron Colima, el Coronel José Morales que venía al mando del indio, no acató las disposiciones de este y en vez de situarse en la estación de lo ferrocarriles, para impedir que los de la plaza recibieran refuerzos, se fue de paso hasta Tonila, pudiendo los yaquis desembarcar de los trenes sin que nadie se los impidiera, reforzando a los sitiados que ya se encontraban agotados y reducidos solamente a Palacio y Catedral. Dos Capitanes federales que se habían unido a las fuerzas del Indio Alonso, de nombre el primero Enrique Maldonado y apellidado el segundo Oliveros, tuvieron la osadia de llegar hasta el Portal Morelos y desde allí hacer fuego para matar al centinela y al cabo de cuarto que se encontraban en la puerta de Palacio . Cuando los yaquis empezaron a llegar para auxiliar a los defensores, tuvieron que retirarse en perfecto orden y cuando iban en San Francisco, todavía allí almorzaron, recibiendo un soldado un balazo en la espalda, seguramente disparado de la altura de Catedral. Es asi, según nos lo contó Lino Araiza, que fuera asistente del Indio Alonzo, como principió correrías el que andando el tiempo tuvo en jaque a la fuerzas Carrancista del Estado, llegando su nombre, a figurar entre los que el gobierno puso fuera de la ley. August 19, 2018 at 11:33AM

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