lunes, 26 de marzo de 2018

Tradición y fe enmarcan la celebración de la Semana Santa en México





Esta época es la más importante para la comunidad católica e inicia con el Domingo de Ramos, continúa con los días Jueves y Viernes Santos, así como el Sábado de Gloria y concluye el Domingo de Resurrección.

Sin embargo, la representación de la “Pasión de Cristo” no es la única forma de conmemorar este evento católico. Como ejemplo tenemos el Tewerichic, celebración en la que los rarámuri enfrentan -junto con Dios- al mal y al diablo.

La celebración inicia con el domingo de Ramos, que evoca la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, donde fue recibido con cantos y palmas, motivo por el que surge la tradición de utilizar ramos para celebrar. 

El Jueves Santo rememora la Última Cena de Jesús con sus apóstoles; durante el Viernes Santo se realizan representaciones -en muchos puntos de México- del Vía Crucis (o camino a la cruz) desde que Jesucristo es condenado a muerte hasta el momento en que es crucificado y sepultado en el sepulcro. 

Durante el Sábado de Gloria, día entre la muerte y la resurrección de Cristo, se procura solemnidad y respeto. Finalmente, el Domingo de Pascua, se celebra el máximo evento para los cristianos: la Resurrección.

En varias ciudades coloniales como Taxco, Guerrero; Querétaro; San Luis Potosí y San Cristóbal de las Casas, en Chiapas, las celebraciones son muy solemnes, como en la Procesión del Silencio, o donde los penitentes se someten (aun en nuestros tiempos) a rudas cargas, como símbolo de su auto sacrificio.

Tal vez la representación más popular sea la realizada en Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México, pero en muchos puntos de la República Mexicana -como en Tepeji, Hidalgo- es posible vivir esta mágica experiencia de tradición, plenamente religiosa.

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Fotos de Colima Antiguo