jueves, 6 de septiembre de 2018

DE LOS APUNTES DEL CRONISTA: Recuerdos de Don Arturo Orduña y Doña Zeny (2) Por Horacio Archundia Cronista Municipal y de la Ciudad de Manzanillo. Aconteció que un día, como a todos sucede, el Creador llamó a cuentas al señor Orduña, que al morir dejó el negocio a su hijo Arturo Orduña González, nacido el 21 de septiembre de 1918 en la capital de Jalisco, en el matrimonio que Don Vidal había formado en su natal Guadalajara con doña Josefa González. De ese modo vino a Manzanillo don Arturo Orduña González, cuya historia es digna de escribirse en un volumen especial, por la cantidad de cosas que lo involucran directa o indirectamente con la vida del viejo Manzanillo. El señor Orduña tenía, como suele decirse, alma de comerciante. Todo lo relacionaba con los negocios y en lo que nadie veía interés, él encontraba especial importancia, augurando éxitos futuros que alcanzan nuestros días. Sólo a un atinado y visionario comerciante como lo fue Don Arturo, pudo ocurrírsele, por ejemplo, adquirir una fracción importante de parcelas del ejido Colonia del Pacífico y mantenerlas como “algo perdido” que ahora valen millones de pesos y que forman parte del capital de sus hijos, enfrente de Fondeport, donde hoy es la próspera Plaza Orduña, a cargo del estimado manzanillense Carlos Orduña Chávez. A él se le ocurrió también construir un edificio enorme de departamentos frente al Club Náutico, en el número 670 de la Avenida Niños Héroes, que fue especialmente adecuado para negocios de todo género que operaron y prosperaron sin pena durante décadas, a pesar de la competencia forastera. Ahora, el Edificio Orduña ha desaparecido con las obras del túnel ferroviario. Pero dio a su propietario reciente, Arturo Orduña, motivo de vida y pilar de sustento. Y él tuvo la idea de construir los Bungalows Orduña, allá en la zona de playa de la Audiencia, que tanto éxito tuvieron. Don Arturo, con su pericia empresarial, fue el primero en establecer un autobaños en Manzanillo en la planta baja de su edificio de la Avenida Niños Héroes. Y a lo largo de los muchos años que radicó en Manzanillo, se le recuerda por su buen tino para los negocios. .Don Arturo Orduña González demostró, pues, a lo largo de su vida, que era capaz de hacer un negocio próspero en el lugar menos esperado. De eso tuvo fama en Manzanillo y por eso se convirtió en uno de los comerciantes más importantes de la región. September 06, 2018 at 05:09PM


Colima Antiguo https://ift.tt/2M2DGlf DE LOS APUNTES DEL CRONISTA: Recuerdos de Don Arturo Orduña y Doña Zeny (2) Por Horacio Archundia Cronista Municipal y de la Ciudad de Manzanillo. Aconteció que un día, como a todos sucede, el Creador llamó a cuentas al señor Orduña, que al morir dejó el negocio a su hijo Arturo Orduña González, nacido el 21 de septiembre de 1918 en la capital de Jalisco, en el matrimonio que Don Vidal había formado en su natal Guadalajara con doña Josefa González. De ese modo vino a Manzanillo don Arturo Orduña González, cuya historia es digna de escribirse en un volumen especial, por la cantidad de cosas que lo involucran directa o indirectamente con la vida del viejo Manzanillo. El señor Orduña tenía, como suele decirse, alma de comerciante. Todo lo relacionaba con los negocios y en lo que nadie veía interés, él encontraba especial importancia, augurando éxitos futuros que alcanzan nuestros días. Sólo a un atinado y visionario comerciante como lo fue Don Arturo, pudo ocurrírsele, por ejemplo, adquirir una fracción importante de parcelas del ejido Colonia del Pacífico y mantenerlas como “algo perdido” que ahora valen millones de pesos y que forman parte del capital de sus hijos, enfrente de Fondeport, donde hoy es la próspera Plaza Orduña, a cargo del estimado manzanillense Carlos Orduña Chávez. A él se le ocurrió también construir un edificio enorme de departamentos frente al Club Náutico, en el número 670 de la Avenida Niños Héroes, que fue especialmente adecuado para negocios de todo género que operaron y prosperaron sin pena durante décadas, a pesar de la competencia forastera. Ahora, el Edificio Orduña ha desaparecido con las obras del túnel ferroviario. Pero dio a su propietario reciente, Arturo Orduña, motivo de vida y pilar de sustento. Y él tuvo la idea de construir los Bungalows Orduña, allá en la zona de playa de la Audiencia, que tanto éxito tuvieron. Don Arturo, con su pericia empresarial, fue el primero en establecer un autobaños en Manzanillo en la planta baja de su edificio de la Avenida Niños Héroes. Y a lo largo de los muchos años que radicó en Manzanillo, se le recuerda por su buen tino para los negocios. .Don Arturo Orduña González demostró, pues, a lo largo de su vida, que era capaz de hacer un negocio próspero en el lugar menos esperado. De eso tuvo fama en Manzanillo y por eso se convirtió en uno de los comerciantes más importantes de la región.

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