miércoles, 16 de mayo de 2018

Un provinciano en la ciudad. El efecto Colima. Por Fer Montes de Oca.

Foto: @NandoDeOca

La última vez que visité Colima una amiga me gritó desde su auto, en plena avenida San Fernando, ¡quiubo, m’jo! Yo también iba manejando y, a distancia, con un camellón separándonos, nos pusimos al día en lo que el semáforo se ponía en verde. Sin duda, es algo muy de Colima. 

Una pregunta recurrente que he tenido en la Ciudad de México es cuántos habitantes tiene mi estado. Al mencionar la cifra, y enterarles que tiene menos que varias delegaciones de la capital, se sorprenden. 

Es que para los colimenses es muy común encontrarnos a más de una persona por la calle, incluso aplicamos la de no quiero ir a tal lugar porque no quiero encontrarme a tal persona, ¿o no? Pero, aquí, con más de 8 millones de personas, es extraño. Hay tantos bares, tantos eventos por visitar, que resulta no-tan-común. 

Sin embargo, en palabras de Mayra, mi roomie, sucedió algo curioso desde que me conoció: comenzó a tener coincidencias entre la gente que veía. Sí, algo así como que tal persona, conoce a esta otra, que a su vez tienen un vínculo con ella. Como cuando en Colima nos presentan a alguien y comenzamos a deducir de dónde podríamos conocernos. Probablemente a May ya le ocurría algo así pero no lo hacía consciente. Para nosotros es muy común, oigan. 

Sucede que en más de una ocasión me he encontrado a otros colimenses vagando por la Ciudad: me encontré a Roger en un bar; a Raúl y a Gerardo afuera de un concierto; a Arlette en el Patrick Miller (de este lugar ya contaré pronto). Tantas coincidencias como estas me hacen pensar que nos estamos “cuidando” unos a otros. Sí, suena un tanto estúpido, pero para mí no. 

A estos dos ejemplos yo le llamo “el efecto Colima”. Como lo he dicho en otras ocasiones, nos convertimos en embajadores de nuestra tierra y, sin duda, cuando un capitalino nos conoce comienza a preguntarnos sobre otros colimenses, algunas veces coincide que sí los ubicamos. Digamos entonces que su espectro-”colimeño” se amplía. Estoy comenzando a institucionalizar el término para hacerlo popular (not!).

Qué sí es “el efecto Colima”:


  • Encontrarte a otro colimense en algún rincón del DF, tomarse una foto y subirla a redes sociales.




  • Lograr que se enamoren de Colima gracias a nuestras historias, logrando que el turismo en la región crezca 23.4 % (la cifra fue inventada al azar).


  • Demostrar que Colima tiene dos volcanes, no solo uno, y que estos no están en el Centro de la capital (inserte emoji con los ojos para arriba).


  • Soportar el “brutal calor” de la capital, 21º grados, porque sabemos que, para nosotros, esa temperatura es un “friyito” invernal. 
¿Dudas en venirte a vivir para acá? Cuenta conmigo, y otros tantos, para aconsejarte. Incluso en Facebook hay grupos donde puedes ubicar a otros compas que viven aquí: Colimenses en la CDMX y Colimenses en el DF

Nota mental: “aconsejarte”, no es más que decirte qué líneas del Metro y Metrobús tomar, y a veces ni eso. Pero bueno, aquí andamos.




Soy Fernando. A los 27 años me mudé a la Ciudad de México con un montón de miedos que se han ido quitando conforme pasa el tiempo. Cito a Colima en casi todas mis conversaciones.
Twitter: @NandoDeOca
Instagram: @NandoDeOca

Fotos de Colima Antiguo

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