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viernes, 9 de septiembre de 2022

El Corrido del Indio Alonso (letra)

+Recopilación de corridos colimotes y del occidente de México

 Publicado por David Oseguera en su artículo:

Entre bandidos y cristeros. Narrativa lírica popular en la historia de Colima

7 de mayo de 2013

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

Corrido del Indio Alonso

El 31 de agosto

presente lo tengo yo,

falleció Vicente Alonso

su asistente lo mató.

Vicente Alonso murió,

pero en manos de un cobarde,

aquí les canto estos versos,

son recuerdos, aunque tarde.

En una cueva se hallaba

con su guardia y soldados,

pero éste nunca pensaba

que había de ser traicionado.

Esteban habló a Ramona,

le suplicó a la querida,

-"Ahora que Alonso está herido

le voy a quitar la vida".

Ramona le contestó:

-"¿De veras quieres matarlo?,

aprevén tu carabina

voy a ponerme a espulgarlo".

Todo el cerro transitaba

sin posición ni lugar;

estoy cierto que ignoraba

en dónde había de quedar.

Luego que ya lo mataron

lo bajaron para el plan,

le cortaron la cabeza,

la llevan en un costal.

Estando los dos de acuerdo

después que hicieron su holgorio,

y se bajaron al río grande

se pasan al San Antonio.

Le llevan la cabeza a rais

de un costalillo, a presentarla

al gringo, que ya mataron al Indio.

Pero se sorprende el gringo:

-"Hombres, no sean tan cobardes,

yo me sorprendo de verlos

con la cabeza en las manos".

En Comala la reciben

con repiques de campanas,

de gusto que habían matado

al que les daba con ganas.

Recibieron la cabeza

se la llevaron despacio,

y luego allí la pusieron

en la puerta de Palacio.

Vuela en rueda zopilote

y detente bajo el cielo,

pues para la muerte de Alonso

todo el cielo está de duelo.

Autor anónimo, en Urzúa (1986: 54).

 

Entrada de los cristeros a Manzanillo

El 24 de mayo,

un jueves muy señalado,

al puerto de Manzanillo

los cristeros han entrado.

Cristeros acostumbrados

a triunfar por donde quiera,

estos tenían la confianza

que lo mismo sucediera.

Les decía don Lucas Cuevas:

-"¡No tengan miedo muchachos!,

que llegando a Manzanillo,

andamos todos borrachos".

A las seis de la mañana,

el fuego se comenzó

cuando a poquito momento,

fuego cerrado se oyó.

Les decía don Lucas Cuevas,

al pasar por el crucero:

-"Me voy a ir a afortinar,

a la fábrica de hielo".

Decía don Lucas Cuevas:

-"¡Válgame Dios, qué haré yo

de que me maten ustedes,

mejor me mato yo!".

La escolta no obedeció

lo que Lucas ordenó,

cuando a poquito momento,

fuego cerrado se oyó.

Eran las tres de la tarde,

para poder prevenir,

cuando a poquito momento,

entró el ferrocarril.

Ahora sí, pobres gendarmes,

no se acobarde ninguno,

ahí viene el general Charis,

para que levanten una.

Al puerto de Manzanillo,

adiós gobierno del clero,

creían que atacar al puerto

era paño de dinero.

Autor anónimo, hoja suelta, Oseguera (1987).

Corrido de Ixtlahuacán y Los Tepames

Cordada de Ixtlahuacán,

cordada muy afamada,

no sabían los inocentes,

lo que el gallito jugaba.

Salieron de Ixtlahuacán,

con todo el orgullo encima,

queriendo impresionar,

al estado de Colima.

Llegaron los de Tepames,

todos queriendo mandar,

no sabían los inocentes,

lo que les iba a pasar.

Dice don Felipe Araujo,

haciéndose del zaguán:

-"Aquí me entregan las armas

los indios de Ixtlahuacán".

Dice Encarnación Angulo:

-"Yo no entrego mi pistola,

pa' vida que me la quiten,

se forma una carambola".

Cuando los balazos fueron

don Pedro estaba escondido,

saca la cabeza y dice:

-"Melquiades va mal herido".

Cuando los balazos

fueron todos querían ser mujeres,

corrieron para sus casas

derrumbando las paredes.

Autor anónimo, 1930, trasmitido por María Trinidad Angulo de Reyes, del poblado de Tecolapa, Borrón y Cuenta Nueva (2005: 125).

 

Pedro Zamora

Antes de llegar a Jala

ya estaba tendido el cuatro,

Pedro Zamora gritaba:

-"¡Ora sí cenamos gato!".

Se metieron a la aduana

a sacar todo el dinero,

al capitán de los guachos

fue al que sacaron primero.

Pedro Zamora gritaba

tendiéndole la frazada:

-"¡Aquí me entregan la plata

aunque no les quede nada!".

Un gachupín les gritaba:

-"¡Yo no entrego mi dinero!

pa' vida que me lo quiten,

me matan a mí primero".

-"¡No me pidas imposibles!",

gritaba Pedro Zamora,

-"Te puedo quitar la vida,

y también a tu señora".

Gritaba Carlos Brizuela

por en medio de la bola:

-"Ora sí me voy de aquí,

me quitaron la pistola".

Autor anónimo, ca. 1913, trasmitido por Hermelinda Quiroz Angulo, Borrón y Cuenta Nueva (2005: 125).

Corrido de Andrés Salazar

Aquí me siento a cantar,

con atención de la buena,

estos versos son compuestos

al general de La Arena.

Decía el general Ferreira:

-"Mañana voy a La Arena,

voy a traer a Salazar

preso con una cadena".

Le decía el gobernador,

-"¿De veras tienes valor?

Allá todos traen calzones

y se fajan con ceñidor".

Otro día por la mañana,

eran las once del día,

subieron tres batallones

de pura infantería.

Válgame Dios de los Cielos,

válgame San Juan Bautista,

se me hace que a Salazar,

ahoy se lo traen en la lista.

Cuando subieron arriba,

les contestaron la seña,

"¡Muera el Supremo Gobierno,

y vivan los de La Arena!".

Les dice Andrés Salazar:

-"Toquen reunión con el cuerno

se me hace que ya llegó,

más refuerzos del gobierno".

El 90 Batallón,

que siempre fue muy mentado,

en las faldas del volcán

Salazar lo ha encontrado.

Decía un sargento primero

que se apellidaba Vargas:

-"No corran, guachos malditos,

que son puras retrocargas".

Decía un sargento segundo

miándose en los pantalones:

-"Qué miedo les he tenido,

a los rifles orejones".

Les dice el gobernador,

que en dónde está la cadena,

"Se le quedó a Salazar,

en ese plan de La Arena".

Ya con esta me despido,

no se vayan enojar

ya les conté a mis amigos,

versos de Andrés Salazar.

Allá va otra despedida

con muchísima atención,

aquí termina el corrido,

los versos de El Borbollón.

Autor anónimo, hoja suelta, Oseguera (1987).

 

Corrido de don Simón Velasco

Señores pongan cuidado,

pónganles mucha atención,

de la grande trabajada

de don Silverio y Simón.

Salieron desde Pihuamo

con rumbo al agostadero,

a ver la entrada del agua y

lo grande del potrero.

Llegaron luego a la presa

pasan a los colorados,

-"Ah, qué tierras tan bonitas,

¿por qué no las han sembrado?"

El señor comisariado

fue el que contestó primero:

-"A nosotros valor nos sobra,

lo que nos falta es dinero".

Le contestó don Simón:

-"De eso no tengan pendiente,

dinero tengo en el banco

para usted y para otros veinte".

Todos los trabajadores

comenzaron su chapón,

no pensaron que eran papas

las de Silverio y Simón.

Trescientos pesos le dio

para empezar el trabajo,

pero al siguiente domingo

vamos que fue puro fajo.

Decía don Simón Velasco

bastante muy apenado:

-"El dinero no lo cobro,

déjenlo para su gasto".

Decía don Pedro Alcaraz:

-"Esto ya no estuvo bueno,

nosotros los agraristas

no aprovechamos lo ajeno".

Don Pedro y don Daniel Márquez

por tantito no se ahogaron,

pero pasmados los burros

con los malditos arados.

Todos los trabajadores

soñaban su porvenir

al ver la caña rayada

traída del Tejamanil.

Decía don Simón Velasco,

con muchísimo valor

les prometió carretera

y un molino de motor.

Ya con ésta me despido,

porque yo voy de pasada,

compañeros campesinos,

no se crean de vaciladas.

Ya con ésta me despido,

yo me detengo un momento,

compañero campesino

no trates sin documento.

 

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