viernes, 18 de agosto de 2017

CUIDADO MATERNO (LOS FANTASMAS DE COLIMA, Dr. Miguel Galindo) La hermosa Carmen, perteneciente a una familia de Colima, todas las noches pasaba largas horas en la ventana platicando con uno de los pretendientes que tuvo. Su belleza era sorprendente y atraía a la juventud de su época que se enloquecía con el honor de su correspondencia. Por desgracia la vanidad, tan propia de la debilidad femenina, se apoderó de su espíritu, y un carácter veleidoso se manifestó bien pronto, por lo que fueron varios los que pretendieron enamorarla, y si los primeros tuvieron las santas intenciones de llevarla a hogar, los últimos no pensaron lo mismo, y en el correr de los días llegó uno en que las promesas de la felicidad se aniquilaron para siempre. Mas antes de que esto sucediera, y cuando Carmen era novia de uno de esos admiradores que no llevaban sanas intenciones, sucedió que noche a noche, cuando los novios a través de la reja se comunicaban sus íntimas impresiones, el novio no hablaba con la libertad que hubiera querido, porque detrás de Carmen se sentaba una señora, como si fuera la haya que tuviera por misión cuidar a la hermosa novia de algún ultraje al pudor, de los que no escasean ante el mutismo impasible de las rejas favorecidas por las sombreas de la noche. A la claridad tenue del fanal eléctrico que iluminaba la calle, el galán veía con toda claridad a la silenciosa testigo de sus conversaciones amorosas. Esperaba que Carmen le participara la razón de la presencia de aquella señora detrás de ella, o que le hiciera alguna indicación a esta para que se retirara. Más con sorpresa veía que se sucedían las noches, y se repetía constantemente el acompañamiento de la vigilante, sin que la novia hiciera la menor advertencia a este respecto. Por fin, el novio se desesperó y creyendo o fingiendo creer que era una criada la que estaba detrás de Carmen, le dice a ésta con audaz grosería metiendo la mano en el bolsillo y sacando de él unas monedas: -Sería bueno que le dieras dinero a esa señora, y que se vaya. -¿Cuál señora? –preguntó Carmen. -Esa que está detrás de ti –contestó el novio. Carmen volvió el rostro hacia atrás, y exclamó con acento de terror: -¡¡Mi mamá!! –cayendo desmayada. La madre de Carmen, que fue una piadosa mujer, muy cuidadosa de sus hijas, tenía más de un año de muerta. August 19, 2017 at 12:21AM


Colima Antiguo http://ift.tt/2idAhGE CUIDADO MATERNO (LOS FANTASMAS DE COLIMA, Dr. Miguel Galindo) La hermosa Carmen, perteneciente a una familia de Colima, todas las noches pasaba largas horas en la ventana platicando con uno de los pretendientes que tuvo. Su belleza era sorprendente y atraía a la juventud de su época que se enloquecía con el honor de su correspondencia. Por desgracia la vanidad, tan propia de la debilidad femenina, se apoderó de su espíritu, y un carácter veleidoso se manifestó bien pronto, por lo que fueron varios los que pretendieron enamorarla, y si los primeros tuvieron las santas intenciones de llevarla a hogar, los últimos no pensaron lo mismo, y en el correr de los días llegó uno en que las promesas de la felicidad se aniquilaron para siempre. Mas antes de que esto sucediera, y cuando Carmen era novia de uno de esos admiradores que no llevaban sanas intenciones, sucedió que noche a noche, cuando los novios a través de la reja se comunicaban sus íntimas impresiones, el novio no hablaba con la libertad que hubiera querido, porque detrás de Carmen se sentaba una señora, como si fuera la haya que tuviera por misión cuidar a la hermosa novia de algún ultraje al pudor, de los que no escasean ante el mutismo impasible de las rejas favorecidas por las sombreas de la noche. A la claridad tenue del fanal eléctrico que iluminaba la calle, el galán veía con toda claridad a la silenciosa testigo de sus conversaciones amorosas. Esperaba que Carmen le participara la razón de la presencia de aquella señora detrás de ella, o que le hiciera alguna indicación a esta para que se retirara. Más con sorpresa veía que se sucedían las noches, y se repetía constantemente el acompañamiento de la vigilante, sin que la novia hiciera la menor advertencia a este respecto. Por fin, el novio se desesperó y creyendo o fingiendo creer que era una criada la que estaba detrás de Carmen, le dice a ésta con audaz grosería metiendo la mano en el bolsillo y sacando de él unas monedas: -Sería bueno que le dieras dinero a esa señora, y que se vaya. -¿Cuál señora? –preguntó Carmen. -Esa que está detrás de ti –contestó el novio. Carmen volvió el rostro hacia atrás, y exclamó con acento de terror: -¡¡Mi mamá!! –cayendo desmayada. La madre de Carmen, que fue una piadosa mujer, muy cuidadosa de sus hijas, tenía más de un año de muerta.

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